El complejo de Frankenstein en el cine. Los monstruos y sus creadores.

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El genial escritor Isaac Asimov (1920-2002) acuñó la expresión “complejo de Frankenstein” para describir el miedo de los seres humanos a que las máquinas se revelen contra sus creadores.

Los artistas de efectos especiales en el cine, las madres y padres de criaturas increíbles, de monstruos inimaginables reconocen sentirse como el doctor Frankenstein cuando ven a sus creaciones cobrar vida. La expresión que mejor resume la emoción del creador, es la misma para todos ellos. It’s alive!!!

La semilla de los efectos visuales para la creación de monstruos en el cine, la encontramos en el maquillaje y en los pioneros Lon Chaney “el fantasma de la ópera” de 1925 y el aún insuperable trabajo de Jack Pierce en la inolvidable película de James Whale del año 1931 “Frankenstein”. El relevo a estos dos pioneros, el padre del maquillaje de efectos especiales, el que lo cambió todo de una forma definitiva, fue Dick Smith. Siempre será recordado por su trabajo en el exorcista, esa mezcla de inocencia y maldad resultaba aterradora.

El Michael Jordan del maquillaje de efectos especiales es Rob Bottin, un artista que tiene una de sus obras cumbres en “The thing” de John Carpenter.

Otro de los recursos de los efectos visuales para crear criaturas era aprovechar el cuerpo humano. Los “monstruos de goma” tuvieron uno de su cenit en la película “Predator” del año 1987. El traje que se elaboró con silicona escondía la figura humana y aprovechaba los ojos del propio actor, eso hacía que el Monstruo tuviese libertad de movimiento, lo dotaba de un dinamismo no visto hasta entonces y el actor que lo enfundaba podía darle carácter al personaje. Fue una película que dio un paso adelante en este sentido.

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Puedes poner maquillaje a un actor o un traje de goma con muy buenos resultados. Pero si creas una criatura que no es enfundada por una persona, tienes que lograr moverla e intentar que parezca real. La primera técnica utilizada para mover en pantalla algo que no tiene vida es el Stop motion. El padre de esta técnica fue Ray Harryhausen, hoy en día aún se recuerda la escena de los esqueletos en “Jason y los argonautas” de 1963.

Otra de las técnicas para dar vida a las criaturas del celuloide son los efectos “animatrónicos”. Consiste en diseñar un sistema que permite a un personaje construido mover sus elementos sin necesidad de que haya un ser humano en su interior. Mediante servomotores, chips y componentes electrónicos se consigue dar vida y realismo. Mediante controles remoto es teledirigido por el equipo de animadores. El gorila que hizo “Studio Adi” para la película “Zookeeper” es una increíble muestra de ello.

En 1991 llegó Terminator 2 y todo cambió. Entraron en escena los efectos digitales. Curiosamente muchos de los efectos recordados son analógicos, son efectos animatrónicos, maquillajes especiales, una mezcla de lo ya conocido con efectos generados por ordenador, pero sin duda fueron estos últimos los que ganaron la partida.

El “next step forward” en lo que a efectos digitales se refiere, como no podía ser de otra manera, lo dio el rey midas de Hollywood. Steven Spielberg se rodeó de “la creme de la creme” para su Parque Jurásico. Parque Jurásico como hizo Terminator 2 contó con una mezcla de técnicas.

Primero intentaron capturar el movimiento a partir del trabajo Go Motion (Stop-motion) del maestro Phil Tippet. Los resultados fueron superados por Dennis Muren y su trabajo realizado íntegramente por ordenador. Tippet un genio de la animación tradicional dijo – Me he extinguido -. Spielberg incluyó esa frase en el guion de la película y contrató a Tippet para la supervisión de los efectos digitales, dada la experiencia de éste en el terreno de la animación “analógica”. Tippet ganó el Óscar por éste trabajo.

Entró de lleno la era de los efectos digitales, ya no existirán los límites en el cine tal y como se conocían.

Películas como King Kong de Peter Jackson o Avatar de James Cameron llevaron esta técnica a cotas insuperables. La innovación a partir de estos films consistía en la captación de movimiento por parte de actores que dotaban a las criaturas, a los “Frankenstein” de unas expresiones jamás vistas.

Todos los artistas coinciden en una cosa: Hay que leer el guion, entender la obra que se tiene entre manos, que personajes hay que crear y entonces escoger la técnica adecuada para cada uno. No escoger la técnica primero y luego entender lo que se tiene entre manos.

Es un  mundo, el de los efectos visuales, dónde los presupuestos y los plazos de entrega son cada vez más exiguos y es difícil para los doctores y doctoras crear memorables criaturas que se queden en nuestras retinas. De todo modos de vez en cuando se desata una tormenta, se ve la luz de un relámpago en el cielo y se oyen a los lejos las voces de algún Mad Doctor gritando a los cuatro vientos … IT’S ALIVE!!!

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Posted by Rober Ors – Director creativo/Filmmaker en Los Veintiocho films.

 

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